Revista Corresponsables
La semana pasada recibimos desde España algunos ejemplares de la revista Corresponsables correspondiente a junio-julio, donde nos encontramos con una interesante cantidad de información sobre el área que nos convoca. La nota de tapa (Las empresas apuestan por el voluntariado corporativo) nos ofrece un rico panorama de alguna de las tendencias mundiales.
Un párrafo aparte merece la editorial de esta revista, donde se hace énfasis en uno de los principales desafíos del área de la responsabilidad social: el diálogo sectorial. Pocas experiencias serán más fructíferas, pero seguramente pocas exigirán tanto de ambas partes.
Agradecemos a Mediaresponsable por habernos acercado este rico material que nos ha servido como inspiración en la tarea editorial que llevamos adelante desde este lado del mundo.
Enfoque académico de la Responsabilidad Social
Un primer escollo que surgió ni bien nos planteamos la línea introductoria de Sinergia “Primera revista académica de Responsabilidad Social” fue el descubrimiento de que como estrategia de marketing no parecía funcionar.
“No se necesitan reflexiones académicas, se necesita información práctica” fue el primer cachetazo que recibimos de un gran colaborador nuestro cuya franqueza devastadora, por cierto, apreciamos. Momento seminal, crítica contundente, replanteo inevitable.
Así, pasamos de creer que teníamos una frase cautivadora a constituir un campo que requería de cierta militancia, al menos editorial. Este aspecto no es nuevo para ningún profesional vinculado a la RS cuyo principal desafío ha sido el de lograr el convencimiento de su entorno de la necesidad, viabilidad e incluso conveniencia de sus propuestas.
Nadie duda que al momento de diseñar una política de RSE resulte irrelevante comenzar a postular los conceptos de ética y deontología, sus vertientes y diferentes escuelas. Lo mismo sucedería si cuando vamos con fiebre a un consultorio médico, recibimos una clase de Semiología.
Ahora bien, creer que un médico puede llegar a interpretar esa fiebre y llegar a algo tan práctico como recetar un medicamento es PRACTICAMENTE (para utilizar la palabra que nos trajo hasta aquí) imposible si el buen profesional no atravesó por la asignatura que mencionamos un párrafo atrás.
La RS tiene que poseer un enfoque académico y profesionales que se embarquen en ésta área porque es la mejor forma de potenciar su alcance en las áreas de acción. Para que la RS pueda irse aplicando a otros campos, tenemos que tener elaborados una serie de conceptos mínimos, generales y directrices que sirvan para orientar en su implementación.
Nos encontramos en los momentos de gestación de ese espacio. Queda todavía localizar más claramente cuál sería el ámbito en el cual se deberían dar tales discusiones centradas en la naturaleza y alcance de la RS. Caben las preguntas: ¿Existen profesionales de la RS? ¿Cuál debe ser su formación?
Profesional, personal y público – Efecto facebook

El CEO de la filial local de una multinacional se preocupa por el aire limpio. Y hasta ahí algo que dejó de ser nuevo. Implementó nuevas estrategias, optimizó una serie de mecanismo y mejoró la productividad, todo en el proceso.
Una de las cuestiones más llamativas que encontré en el universo de la RSE cuando inicié el recorrido de Sinergia es que los fundamentos por el cual la mayoría de autores plantean sus concepciones, posibilidades de acción, función de las empresas, etc.. se apoyan en convicciones personales. Ni la racionalidad intransigente ni la lógica comercial pueden desencadenar una militancia en la RSE, aunque sean los soportes ineludibles al momento de dar solidez a las propuestas o de convencer respecto de un nuevo modelo para efectuar negocios.
Por otro lado, me resulta poco probable pensar que esas convicciones resultan tan recientes. Tampoco me parece plausible el leitmotiv referente a la “humanización” de las empresas o, mejor dicho, me parece incongruente. Nos queda entonces plantear nuevas cuestiones tuvieron que originarse, que nos sirven para explicarlo.
Un ensayo de respuesta más cómica, y por lo tanto más convincente, me resultaría postular algo así como el “efecto facebook”.
Las borrosas fronteras entre las dimensiones profesional, personal y público ceden un poco para brindarnos un panorama más rico e integral de las personas con las que interactuamos. Allí, un proveedor deja de ser un maletín con tarjetas personales para transformarse también en un fanático de la pesca, un padre apasionado o un osado frecuentador de los deportes extremos. Los trajes de seda le ceden su lugar a los jeans e incluso, dependiendo del ánimo posteador del sujeto, alguna incursión al universo de los disfraces.
Esos destellos de la vida personal que estaban reservados para los íntimos ahora son accesibles para sus contactos, que no siempre serán amigos cercanos sino que, como suele suceder(me) se encuentran también colegas, ex compañeros, contactos laborales, etc…
Estar frente a esta evidencia de que las personas tienen un universo vital, más allá del profesional, es cualitativamente muy distinto a simplemente asumirlo. Las relaciones entre las personas se ve inevitablemente modificada, la distancia entre el vos-tu/usted encuentra una nueva forma de achicarse.
En resumen, quiero pensar que tener aire limpio es un tema de importancia vital a un gerente que, al cierre de un día de trabajo, repasa las fotos del paseo por algún bosque con sus hijos, antes de postearlo en su perfil, con la oculta ambición de que alguno de los contactos deje algún comentario halagador, sin importar si se trata de sus amigos, un socio o algún proveedor.
Por lo menos es lo que me sucede a mí con mi álbum del facebook.